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Estudia la Biblia con tu familia
Rev. Dr. Mario E. Rivera Méndez

Se dice del Rey Josías que comenzó a reinar a los ocho años de edad. Dice la Biblia, en II de Crónicas 34:3, que “... siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David, su padre, y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera (Diosa pagana relacionada con las prácticas idólatras del pueblo israelita), esculturas e imágenes fundidas.” A los dieciocho años de su reinado, dio órdenes para que “reparasen la casa de Jehová su Dios”.

Casi siete siglos después, la Biblia nos habla de otro joven, que desde la niñez conocía las Sagradas Escrituras. Le dice el Apóstol Pablo al joven Timoteo: “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios...” II Timoteo 3:14-16.

En estos tiempos borrascosos en que la familia puertorriqueña está en una grave crisis, se hace imprescindible conocer a fondo la Palabra de Dios, la Biblia. Es en ese maravilloso libro donde usted encuentra fortaleza para afrontar el presente, y de donde obtiene la sabiduría y la valentía para mirar al mañana. Muchos creen que la Biblia es sólo para los eruditos, los educados o los adultos. Josías siendo un niño escudriñó las Sagradas Escrituras y, como resultado, inició una de las grandes reformas del pueblo de Israel.

Timoteo, aún siendo niño, aprendió las Sagradas Escrituras que le enseñaron su madre Eunice y su abuela Loida. ( II Tim. 1:5) La Biblia es un libro peculiar que habla a la razón, pero también habla al espíritu trayendo paz a la vida.